Algunos inmigrantes cubanos parecen haber descubierto que el principal problema de Uruguay es la izquierda democrática que gobierna el país. No el régimen del que escaparon, sino un gobierno elegido en las urnas, con alternancia política, libertad de prensa y elecciones libres. Vaya paradoja.
También resulta curioso el destino elegido. Porque, si el problema fuera simplemente “la izquierda”, podrían haber optado por algún paraíso del capitalismo sin salud pública, sin educación pública gratuita y con un Estado reducido al mínimo. Pero no. Eligieron Uruguay.
El reciente video de FIFA sobre Silvia Nadal, la sheriff uruguaya de Miami-Dade, sirve como ejemplo perfecto para entender un fenómeno que viene creciendo desde el Mundial de Qatar.
A ver, muchachos, hagamos un análisis de la situación porque lo de ayer en el partido contra Argelia es para sentarse a charlar en serio.
Hay algo que conviene entender para no perderse en medio del ruido.
Un Solo Uruguay participó de las movilizaciones. Parlamentarios y dirigentes nacionalistas amplificaron rápidamente el reclamo. El SUTCRA, sindicato de los trabajadores del sector, decidió no adherir.
Hay algo que conviene aclarar.
De un día para otro aparecieron páginas nuevas, supuestos medios informativos y perfiles compartiendo exactamente el mismo relato, las mismas imágenes y, en varios casos, publicaciones realizadas a la misma hora e incluso en el mismo minuto.
Como docente de informática aprendí hace tiempo una regla bastante simple: cuando alguien se opone ferozmente a que un sistema registre información, generalmente el problema no es el sistema.
Escuchando algunos discursos parecería que la famosa guía de carga es una especie de tragedia para todo el transporte nacional. Pero cuando uno analiza a quién beneficia y a quién perjudica, la historia cambia bastante.