Como docente de informática aprendí hace tiempo una regla bastante simple: cuando alguien se opone ferozmente a que un sistema registre información, generalmente el problema no es el sistema.
La nueva guía electrónica de carga funciona, básicamente, como cualquier plataforma moderna: registra datos, genera trazabilidad y permite controles. Saber quién transporta, qué transporta, cuánto transporta y hacia dónde va la carga no parece una idea demasiado revolucionaria para el año 2026.
Sin embargo, para algunos empresarios del transporte parece ser casi ciencia ficción.