El insoportable avance del dato verificable

A esta altura parece oportuno recordar qué hace realmente la tan cuestionada Guía Electrónica de Carga.
Nuevo impuesto: no.
Aumento de impuestos: no.
Más costos para el flete: no.
Lo que sí hace es registrar viajes, dar trazabilidad a la carga, controlar kilómetros recorridos para verificar correctamente beneficios fiscales sobre el gasoil, mejorar la fiscalización de las horas de conducción y ayudar a controlar excesos de peso que terminamos pagando entre todos cuando las rutas se deterioran.
Dicho de otra manera: cambia el viejo «quedate tranquilo, está todo en orden» por un incómodo «veamos qué dicen los registros».
Y quizás ahí esté el verdadero problema.
Porque la tecnología tiene una mala costumbre: recuerda.
Y la memoria digital suele ser enemiga natural de las zonas grises.
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