Ah, sí, Francisco Sanguinetti Gallinal, una verdadera joya de la aristocracia del pensamiento, probablemente forjado en alguna extraña alquimia genética entre dos apellidos que suenan como un culebrón decimonónico.
Quizás ahí resida el problema, porque con esa combinación, es probable que el resultado sea precisamente este: un espécimen que ve comunistas hasta en la sombra de un ombú y propone armarse como si estuviéramos en plena Guerra Grande.
Hay que leer cada pelotudez..